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Una Pequea Ayuda Para Yoh
Una pequeña ayuda para Yoh

Anime: Shaman King
Rating: M
Pareja: Anna & Tamao
Sinopsis: One-shot. Tamao estaba convencida de que ella podría ayudar a Yoh con muchas de las responsabilidades del matrimonio, y no pensaba precisamente en los quehaceres de la casa, sino más bien en las obligaciones de cama... (LEMON FUERTE).
Advertencia: Lemon (NSFW)
*~*~*~*~*~*~*~*~*~*
Por: Maeda Ai.
*~*~*~*~*~*~*~*~*~*
.
* Ta-tame. . . hentai. *
La joven de ojos negros jadeó agradada, aun a pesar de sus palabras.
Yoh la sujetaba con fuerza, tatuando cuantos besos le placían en la blanca piel de la rubia mujer. Sus labios, el cuello, los pequeños senos cuyos pezones se endurecieron a causa del placer; su vientre y finalmente su sexo, dedicando especial atención al hinchado clítoris, que se liberaba de su pequeño escondite, ansiando el placer.
La itako se arqueó ante el éxtasis que para ella vendría, más de pronto, su amante desapareció, dejándola en un inmenso y oscuro vacío. El shaman se había ido, pero no así el calor sofocante que se apoderó del frágil cuerpo de la chica.
Kyouyama se abrazó a si misma, aterrándose al escuchar el gemido que escapó de su boca. Su cuerpo estaba muy sensible y sentía placer, ¿de dónde?: no sabía, maldita sea.
La itako cayó de rodillas para luego arquearse al tiempo en que lanzaba un fuerte gemido cargado de placer. . .
Anna abrió los ojos con lentitud, con pereza. Sudaba mucho, hacía mucho calor, demasiado para ser una noche de invierno. Sentía el cuerpo pesado, pero al menos ya sabía de donde venía el placer.
““Mi. . . mi vulva.””
Pensaba la rubia, alzando la cabeza para encontrar al culpable de su estimulo.
* Ta, Tamao !!. *
Los ojos de la itako se contrajeron, perdiendo su intenso color negro; la pelirosa estaba ahí, entre sus piernas, degustando el sabor de su íntima flor.
Tamamura ni siquiera se detuvo cuando Kyouyama despertó, de hecho, siguió deslizando la lengua por los pliegues de la vagina de una Anna que aun no podía salir de su asombro.
La sacerdotisa retomó el control de su cuerpo solo hasta que Tamao aprisionó el clítoris de la itako entre sus labios, succionando con frenesí.
* ¡¡ Yamete !!. *
Gritó la rubia, mientras se alejaba de la chica pelirosa, más a su pesar, Anna solo pudo arrastrarse sin siquiera salir del futon.
Sus ojos se destiñeron nuevamente.
* ¿Qué me has hecho?. *
Le preguntó en un susurró, abrazándose a si misma, cómo tratando de protegerse; era inútil.
Entonces Tamao se posó justo de tras de ella, sus suaves manos de inmediato se deslizaron por la piel de leche de la itako.
* Perdóneme, señorita Anna. * _La aprendiz le susurraba al oído al tiempo en que estrujaba los senos de la rubia_ * Puse una droga en su te, así que no podrá rechazarme, de hecho, la haré desear mi toque. *
* No !!. *
Anna se agitó ante aquella confesión, más comprendió que lo que la chica decía era verdad, pues le resultaba muy difícil mantenerse siquiera de rodillas, mucho menos podía detener las manos de la pelirosa, que la recorrían a placer.
* El joven Yoh se fue con sus amigos y no regresara hasta mañana; no nos molestarán. *
Al decir esto, Tamao deslizó uno de sus dedos en la vulva de la sacerdotisa, alojando, penetrando suavemente.
* Deten. . . detente !!. *
La itako se desesperó, más su compañera no hizo caso, todo lo contrario, comenzó a mover sus traviesos dedos, estimulando a la rubia.
Tamao sonrió con dulzura, era hermoso sentir la humedad de su amiga mojándole la mano, escuchar su agitada respiración y sentirla temblar ante su toque.
Tamamura no podía evitarlo, había deseado por tanto tiempo estar así con la chica de ojos negros.
No supo en que momento, si fue de pronto o poco a poco, pero el respeto que por ella sentía se fue transformando en amor, y dicho sentimiento trajo consigo el deseo, la pasión.
Un día, Tamao simplemente se encontró a si misma, mirando a Anna y no a Yoh, quizás porque Kyouyama siempre la trató bien a pesar de saber de los sentimientos que alguna vez albergó por el Shaman King.
* Me moría de celos al verlos hacer el amor, entregándose mutuamente el uno al otro. Pero no era por él, era por usted, señorita. *
Dicho esto, Tamao deslizó sus labios por el fino cuello de la sacerdotisa, sin dejar de hacer magia con sus manos, si, magia, porque para ese momento, Anna se encontraba gimiendo suavemente, moviendo las caderas al encuentro de esos traviesos y delicados dedos que la estaban llenando de placer; con las piernas completamente separadas, permitiendo aquella deliciosa invasión.
Emocionada, Tamao hundió sus dedos cuanto pudo, fuerte y rápido. Kyouyama no pudo más y gritó llena de placer, derritiéndose en medio de aquel exquisito gozo que esta chiquilla la obligaba a sentir.
La pelirosa aprovechó el éxtasis de su superior para atreverse a besarla, penetrando con su lengua en la cálida boca de la itako, quien movida por la droga, correspondía a todo lo que Tamamura le hacía sentir, incluso, siguió gimiendo dulcemente con los dedos de Tamao aun alojados en su vagina. Era. . .
* Delicioso !!. *
Susurró la itako; sus ojos vidriosos, completamente vencida por la lujuria, frotándose ella misma el hinchado clítoris.
La aprendiz sonrió sutilmente mientras sus mejillas se coloreaban rojas. Temía tanto que la señorita la rechazara, que la insultara o peor aun, que la odiara por esto.
* Perdóneme, señorita, estaba desesperada, yo solo quería. . . *
Pero Anna no escuchaba, se daba placer ella misma, poseída completamente por la droga. La pelirosa no pudo más que aprovechar una situación que seguramente jamás se volvería a repetir.
Haciendo que la rubia se recostara sobre el futon, Tamao le separó las piernas y comenzó a beberse las mieles de la intima flor de la itako.
Kyouyama se arqueó, cerrando los ojos, el gozo fue inmediato y la rubia fue presa de un orgasmo tras otro mientras la pelirosa lamía y succionaba su vagina, empleando especial atención en el duro clítoris que se dejaba ver, ansiando placer.
Fue demasiado, Anna no era ella, decidió que no lo sería hasta mañana, así que se olvidó de todo lo demás. . . de Yoh. Y se dejó envolver por el delicioso cosquilleo que desencadenó un nuevo éxtasis.
* Ahhh, Tamaooo !!. *
La rubia gritó agradada, estrujando sus propios senos, pellizcando los sonrosados pezones. Tamao se saboreó los labios, el sabor de la itako era agridulce, le parecía simplemente delicioso.
La pelirosa miró a su amiga, con las piernas totalmente abiertas, exponiendo su sexo mojado, su boquita ligeramente entre abierta y sus negros ojos carentes de brillo, luciendo opacos por la lujuria y el deseo de más.
““Creo que me pasé con la droga.””
Pensaba la pelirosa, ligeramente arrepentida, pero no habría problema, era mejor así.
Ansiosa, Tamamura alcanzó el objeto que la ayudaría a brindarle el máximo placer a su Anna, un consolador del doble de largo que la mayoría.
Tamao separó las piernas, deslizando el instrumento en su interior; cerró los ojos y lanzó un fuerte gemido, estremeciéndose al instante. Anna alzó la mirada y se asustó.
* ¿Tamao?, qué haces?, no, ahhh. . . *
La sacerdotisa gritó, mezcla de dolor y placer pues la pelirosa se había posado entre sus piernas, penetrándola con el otro extremo del consolador, enterrándose completamente y de una sola vez en la vagina de la itako.
Ese aparato era mucho más ancho y grande que el pene de Yoh. La estaba lastimando, pero igual la estaba llenando de gozo, y llenando era exactamente la palabra.
Cegada por la lujuria, Tamao empujaba las caderas, una y otra vez, penetrando a la rubia y penetrándose ella misma.
Realmente la amaba; su forma de ser, amable muy en el fondo, su fuerza, su valor, su coraje. . . la admiraba tanto y deseaba tanto ser como Anna Kyouyama, que Tamamura terminó amándola.
Y ahora amaba su voz cargada de deseo, sus gritos, los gemidos constantes que le pedían más y más de aquel miembro estéril que ambas compartían y para el que ambas se abrían dichosas, jadeando y diciendo incoherencias.
* Por favor, se-señorita, per-perdónemee. . . *
* E-eso no importa ahora, dame más, no pares, lo quiero todo, todooo !!... *
Entonces, Tamao se dispuso a cumplir con lo que para ella fue una orden.
El vaivén de sus caderas se tornó desesperado, clavando el pene artificial en la vagina de la rubia y en la propia.
* An-Annaaa. . . *
La pelirosa cerró los ojos, oprimiendo con fuerza los senos de su amiga en medio de su clímax. Tan fuerte, tan hermoso y sin embargo, nada se comparaba, ni siquiera su propio orgasmo, al deleite de ver a Kyouyama teniendo el propio.
Un clímax que la hizo gritar y arquearse para luego seguir lanzando las caderas en busca de un poco más.
* I-iku, ikuu. . . *
Gritó la rubia al sentir cómo su sexo se deshacía en fuertes pulsaciones que abrazaban el miembro estéril que aun la penetraba.
Lágrimas mojando sus tersas mejillas, lágrimas de placer, lágrimas que Tamao bebió para luego marcar un camino con sus labios que se detuvieron en los hermosos pechos de la itako, ahí, su boca se deleitó con las redondeadas formas de Anna, besando, lamiendo la abundante carne o simplemente succionando los duros y puntiagudos pezones, relajando a la mujer de ojos negros.
Con el consolador aun clavado en ambas y sus respiraciones y jadeos llenando la habitación, Anna se permitió meditar en toda esta locura.
““Deliciosa.””
Pensó y no había ninguna otra palabra para describirla.
Kyouyama se había perdido ante los deseos más bajos de la chica que siempre creyó inocente y pura.
* ¿Desde cuándo?. * _La voz de la sacerdotisa sonó fría._ * ¿Por qué?. *
Recostada sobre los pechos de su amiga, Tamao abrió los ojos; una mueca de tristeza se dibujó en su lindo rostro.
* Señorita, usted siempre ha sido buena conmigo. . . yo solo quería. . . demostrarle mi agradecimiento.*
Anna frunció el ceño y dobló las cejas. Vaya forma de agradecer: drogándola y violándola. . . esto era humillante.
La itako había sido sometida, complacida, si, pero nunca se dejó tocar por ninguno de los amigos de su prometido y esta chiquilla. . .
* Sal de mi habitación !. *
* Señorita Anna, yo. . . *
* Quiero estar sola. *
La pelirosa sabía que esto iba a ser así, Kyouyama estaba furiosa y la odiaba, seguramente ella iba a ordenarle que empacase sus cosas y regresara a Izumo.
“”Ya no podré verla más.””
Se lamentaba Tamao, llevándose las manos a la cara y llorando desconsoladamente. Había hecho una locura y ahora ni siquiera podría estar al lado de la sacerdotisa.
Al ver llorar a su amiga, Anna dobló las cejas con pesar, el corazón le dolía de ver la tristeza de la pelirosa.
Pero el calor había vuelto, y consigo, la lujuria y el deseo. Anna se mordió el labio inferior.
“”Tal vez sea mi turno de agradecerle.””
Con este pensamiento, la itako retiró de su vagina el pene artificial que tanto gozo le proveyó.
* Voy a casarme con Yoh, Tamao... entiende que eso no va a cambiar. * _Le decía la rubia, sus palabras eran dolorosas puñaladas para Tamamura._ * Sin embargo. . . *
La aprendiz alzó la mirada, esperando lo peor, más lo que vio simplemente no se lo esperaba. . .
Frente a ella, Anna con las piernas completamente separadas, mostrándole su vulva; los ojos de la itako estaban opacaos una vez más. Y sonreía llena de ansias. . .
* Por estar con sus amigos, él me desatiende. *
La pelirosa secó su llanto. ¿Sería posible que su interpretación de aquellas palabras fuese la correcta?. Sí, sí lo era.
Bastó con ver que Anna se estaba masturbando frente a ella para saber que así era.
* Me gustaría que te quedaras con nosotros, así. . . yo no estaría tan sola. *
* Sí, sí. . . es lo que más deseo. *
Tamamura se apresuró a responder; una sonrisa iluminaba su rostro.
Anna también sonrió y con suavidad acarició los rosados cabellos de su amiga para luego hacerle bajar la cabeza, justo entre sus blancas piernas, sobre su sexo. Tamao la entendió de inmediato, es más, ella lo deseaba también.
* Buena niña. *
Susurró la itako al sentir cómo la pelirosa lamía su vagina, succionando con devoción el pequeño e hinchado clítoris, más aun al sentir que le mandaba un dedo dentro de su intimidad.
Anna sonrió y gimió gozosa, convencida de que Tamao podría ayudar al pobre de Yoh con muchas de las responsabilidades que le traería el matrimonio.
Y la itako no estaba pensando precisamente en los quehaceres de la casa, sino más bien a las obligaciones de cama. . . hacerle el amor, hacerla gozar.
Era obvio que el Asakura no podría con todo y Tamao sería de gran ayuda, muy eficiente absolutamente en todo, eso Anna ya lo había comprobado.
Con este pensamiento, Anna terminó por correrse.
Finalizado.
*~*~*~*~*~*~*~*~*~*
Debo admitir que escribir este fic fue un poco incómodo para mi. ——MAi sonrojada.—— Cómo que la temperatura subió en mi habitación ^¬^.
Quería escribir un yuri, aunque no es un género que me emocione, sinceramente. Sigo obsesionada con SK, así que me decidí por estas “chicas malas”.
Ahora, yo en verdad creo que Anna es muy buena con Tamao. Vamos, no cualquier chica deja que otra mujer le dé un regalo a su novio y menos sabiendo que esa chica está perdidamente enamorada del chico. Anna lo hizo.
Además, en el último tomo del manga, Tamao dice “por eso la admiro tanto”, o algo parecido. Podría decirse que de ahí empecé a desarrollar este fic.
He aquí algunos títulos que tenía pensados para esta historia:
Matrimonio: demasiado trabajo para Yoh.
Solo para ayudar a Yoh.
Yoh no puede solo.
Por favor, alguien para ayudar a Yoh.
Con una pequeña ayuda de Tamao.
Bueno, total que me decidí por el actual, aunque el último mencionado me gustaba mucho T-T.
~*~
Este fanfiction fue escrito por MAEDA Ai. Y es material de “Fallen Angel”.
Totalizado el 17 de Julio de 2007.
La dama del Hentai: Maeda Ai.
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lymon99 liked this · 3 years ago
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Porque me pertenece. --Capítulo 2--

Anime: Shaman King
Rating: M
Pareja: Hao & Anna
Sinopsis: Ella simplemente ha nacido para él, para Hao. Está destinada a él, porque le pertenece, siempre fue así... porque él la ama.
Advertencia: Lemon (NSFW)
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Por: Maeda Ai.
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.:: Capítulo 2: “Mía... aunque tenga que obligarte” ::.
*~*~*~*~*~*~*~*~*~*
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Ella, temerosa, lo miraba.
El shaman se acercaba lentamente en tanto ella parecía haberse congelado de miedo o algo así, lo suficiente como para no moverse más de diez centímetros.
* No te atrevas a dar un paso más, Hao Asakura... si te acercas juro que, que yo... *
Su dialogo fue inconcluso.
En cuestión de segundos el shaman avanzó más de tres metros hacía ella, lo hizo con tal velocidad que Anna se asustó al verlo repentinamente frente a ella y siendo separados por apenas unos cuantos centímetros.
* ¿Qué harás?. Sabes que no puedes hacer nada; no importa cuán fuerte seas, jamás podrás detenerme. *
Sus palabras la hirieron en el orgullo, aunque sabía que el chico tenía razón.
Aun así, Anna se atrevió a estamparle la mano en la mejilla derecha; Hao lo permitió, lo deseaba... de alguna forma lo excitaba.
Fue así que instantes después de recibir la tremenda bofetada de la rubia, se apresuró a robarle un beso.
Los ojos de la sacerdotisa se contrajeron apenas sintiera el contacto, contacto que no duró mucho pues ya que la joven se separó de él apenas pudo.
Sintiéndose ligeramente libre, trató de abofetearlo por segunda vez, más él detuvo su atrevida mano, y después la otra, cuando la itako quiso repetir el incidente del día en que se conocieron.
Con una pequeña cantidad de su fuerza fue suficiente para que Hao le impidiese toda clase de movimiento. Entonces la besó cuanto quiso y donde quiso.
Acarició sus labios con los propios para luego deslizar su ansiosa lengua a lo largo del cuello de la joven.
* ¡ Detente ya, Hao !. No te atrevas a seguir. *
La sacerdotisa insistió, siendo ignorada por largo rato.
Hasta que al joven se le ocurrió bajar la guardia y preguntar...
* ¿Por qué te resistes?. Soy el shaman más fuerte de la tierra... ¿No es eso lo que querías, un shaman perfecto?. *
* No, no, no !!. _Gritó histérica._ * Yo no quiero nada contigo, ¿entiendes?. *
Él, un tanto más calmado, la miró; la que no entendía era ella. Él sabía perfectamente que no amaba a su hermano, lo quería pero no lo amaba. Entonces... ¿por qué se negaba?.
* Deja de resistirte, Anna. ¡ Esto te va a gustar !. *
Intentó besarla nuevamente después de esas palabras, aunque apenas fue capaz de rozar fugazmente sus divinos y tentadores labios.
A duras penas, ella lo alejó de si, mirándolo a los ojos por un instante; ese shaman estaba loco de deseo por ella, pero...
* ¿Cómo podría gustarme?. Se supone que yo debería estar con Yoh, no contigo. *
Por alguna razón aquellas palabras lo hicieron enojar. No un enojo cualquiera, estaba furioso, como si le hubiese lastimado el orgullo.
Ni siquiera pensó lo que hacía, perdió todo control de sí mismo.
Elevó la mano derecha para abofetearla con tal fuerza que la hizo girar la cabeza a un costado y caer de lado sobre la cama. Los ojos de Hao habían perdido el color, pero cuando se percató de lo que había hecho fue recuperando la conciencia.
¿Cómo pudo golpearla?...
Es cierto que calcinó a muchas personas por atrevimientos menos graves que el de la itako, pero... por alguna razón, nunca quiso hacerle daño a ella. Y ahora...
Anna sollozó un poco. El dolor era inmenso, quizá porque nunca antes lo había sentido, y es que nadie se había atrevido a ponerle la mano encima... hasta ahora.
Se incorporó levemente mientras se tocaba su adolorida mejilla y miraba con rencor al shaman. Esos ojos negros le demostraban furia y en el fondo... temor, aunque abundantes lagrimas escapasen de ellos.
Él intentó decir algo, pero la itako no lo dejó.
* Te odio, ¿me oyes?. ¡ Te odio, Hao Asakura !. *
La sacerdotisa le gritó con fuerza para luego abandonar la cama y correr hacia la puerta de la habitación.
El joven de morena piel estuvo inmóvil por un instante; por alguna razón que él desconocía, aquellas palabras le causaron la nueva y rara sensación de dolor en el pecho, pequeño pero creciente dolor.
Mientras tanto, Anna jaló y empujó la perilla de la puerta, pero ésta no cedió; entonces supo que le sería difícil salir de ahí ilesa.
Se estaba desesperando, pero sentirse abrazada pareció paralizarla por completo. Hao la abrazaba desde atrás pegando su cuerpo al de ella.
* No vuelvas a decir eso. *
* ¡ No me toques, aléjate !. *
Anna respiraba cada vez más agitada. No cabía duda, le tenía miedo, y eso era lo que Hao menos quería, que ella al igual que el resto del mundo le tuviese miedo.
* Quédate a mi lado. *
La itako no entendió sus palabras; ¿qué era lo que en verdad quería de ella?.
Poco tiempo tuvo para pensar en ello, pues el shaman la sujetó firmemente y de un solo movimiento se la echó, literalmente, sobre el hombro para llevarla nuevamente a la cama.
* Ya bájame, animal. *
Él no le hizo caso.
El rostro de la joven estaba teñido de rojo; golpeaba la espalda del muchacho sin ninguna respuesta. De cualquier forma, él apenas sentía sus inútiles esfuerzos.
Hasta que la dejó caer de mala gana sobre el lecho. Sin darle tiempo a reaccionar, se recostó sobre ella, inmovilizándola por completo con su cuerpo. Así que la besó con fervor y deseo; ocupó sus labios insistente mientras sus ansiosas manos comenzaban a palparle los senos y poco después a estrujarlos sin ningún tipo de miramientos.
Anna lloró de nuevo, se sentía tan impotente ante los impuros deseos del shaman. Su llanto aumentó cuando el joven tiró con leve fuerza de su vestido, desgarrando la parte superior de este más la ropa interior que llevaba.
Sus hermosos senos quedaron descubiertos, siendo admirados por un shaman que ya estaba fuera de si. Poco tardó en “atacar” los pechos de la mujer. Probó sus senos como si en ello se le fuera la vida; besándolos con insistencia y succionándolos sin importarle el dolor que esto le provocaba a la itako.
Los oídos de Hao se volvieron sordos ante los gemidos de desesperación que escapaban de la boca de la chica, mientras su lengua seguía recorriendo ese par de encantos femeninos, lamiéndolos con profunda lujuria.
En tanto, las lágrimas de la rubia sacerdotisa parecían emerger con el simple contacto de los labios del shaman sobre su piel.
Fue entonces que dejó de forcejear y maldecir.
Anna, olvidándose de su orgullo, le pidió a Hao que la dejase en paz. Su quebradiza voz pidió una y otra vez por su libertad, pero él parecía ignorarla.
Cada instante, cada beso y cada vez que sus manos le estrujaban el cuerpo, ella le insistía en que se detuviera. Incluso terminó suplicándole entre sollozos e incontenibles lágrimas.
* Por favor... * _Rogó._ * Ya detente. *
A pesar de sus suplicas, Hao pretendía besarla en los labios, pero vio su aterrada expresión. El increíble miedo en sus ojos, miedo a él, sin mencionar la agitada respiración de la joven.
Ese temor, ese maldito temor era lo que el shaman más odiaba, que le temiesen de esa forma.
Él nunca quiso lastimarla, si lo hizo fue porque ella se negaba a estar con él.
Entonces... cuando sus pupilas se contrajeron y perdieron color, cuando la furia se apoderó nuevamente de él, sujetó violentamente a la itako hasta dejarla boca abajo sobre la cama. Terminó por romper lo que quedaba de aquel hermoso vestido de novia y luego posó las manos en las caderas de la rubia para guiar su duro y erecto pene a la cavidad femenina.
De un solo empuje introdujo más de la mitad de su instrumento sexual, perforando la vagina y desgarrando el himen de la itako.
* Aaahhh. *
Un fuerte grito escapó de su boca; sentía como si la hubiesen partido en dos.
El dolor era tan agudo y punzante que le rogó al shaman por que saliera del interior de su lastimado cuerpo.
Sus gritos y sollozos, una vez más, fueron ignorados.
Hao hacía fuerza para adentrarse todavía más en aquel lugar donde una parte de si encontraría placer para expandirlo al resto de su cuerpo. Sin embargo, solo logró que los gritos de la joven aumentasen.
* A-Anna?... *
Al ver el sufrir de la sacerdotisa, y la sangre que de esta hubo manchado las sábanas, el shaman pareció reaccionar. ¡¿Tanto la había lastimado?!. No quiso hacerlo, pero la deseaba tanto que... perdió el control de sí, solo quería tenerla.
Por fin puso atención a sus suplicas, a su llanto. Lloraba cansada pero desesperada; su dolor era y es inmenso.
* Anna, yo... yo no quise... *
Ella no reaccionaba a las palabras del chico, tan solo seguía recostada, tratando de ignorar el dolor.
* E-esto no es lo que deseaba... para mi noche de bodas, para mi primera vez. *
De pronto la itako le echó en cara el salvajismo que con ella había cometido.
Ella siempre soñó que al estar por vez primera con un hombre sería algo hermoso, inolvidable... mágico.
Pero ahora...
Se encontraba sobre la cama, lastimada física y emocionalmente por y con un hombre con el que nunca imaginó llegar a estar, el shaman más desquiciado de la tierra...
Aquel que no descansaría hasta poseerla... de todas las formas existentes.
Sin finalizar.
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Lo anterior viene siendo un Lime... solo esperen el siguiente capítulo y ahora sí será lemon 7w7. Aunque este capítulo fue un poco violento T-T .
Originalmente, este y el siguiente capítulo eran uno sólo, pero era muy, muy largo, así que lo dividí en dos, por eso lo más emocionante viene en el otro.
~*~
Este fanfiction fue escrito por MAEDA Ai. Y es material de “Fallen Angel”.
Totalizado el 12 de febrero de 2004.
La dama del Hentai: Maeda Ai.
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|| Capítulo 3 ||
Una promesa para tres años

Anime: Dragon Ball Z
Rating: M
Pareja: Vegeta & Bulma
Sinopsis: One-shot. Vegeta ya no estaba tan seguro de abandonar ese planeta. Pero no debía tomar una decisión apresurada, después de todo, tenía tres años para pensar en ello y mientras tanto... tener a esa mujer.
Advertencia: Lemon (NSFW)
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Por: Maeda Ai.
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Bulma se la pasó trabajando hasta que no pudo más. Eso es lo que ella quería, mantenerse ocupada para no pensar. Así, por primera vez en la vida, la peliazul se rehusaba a pensar, pensar en la última infidelidad de Yamsha, la misma que dio fin a su historia con él.
Cómo deseaba ella no ser el genio que es, ser una total estúpida para poder tragarse la tonta excusa de su ex-novio.
Bueno, total, ya había pasado y ni siquiera le había dolido tanto cómo creyó que debía ser; esa relación era más tormento que nada.
Así fue cómo terminó trabajando en cuanto podía, todo lo relacionado con Capsule Corp., pero esta marchaba a la perfección, así que terminó por quitarle a su padre la responsabilidad de diseñar y construir todos los robots que Vegeta usaba en sus entrenamientos.
Entonces, Bulma agradeció en verdad que el sayajin destrozara en segundos las maquinas, porque así no solo ocupó su mente, sino que se sentía útil en esta futura batalla.
La mujer, incluso comenzó a ver al príncipe de otra manera. Como discutían a menudo sobre el funcionamiento de los robots, pasaron más tiempo juntos del que debían, quizá sin que ninguno se percatase de ello.
Y para cuando se dieron cuenta, ya estaban aquí, sobre la cama y completamente desnudos, él sobre ella, en silencio, tan solo mirándose fijamente.
El mirar de la mujer era más bien de cautela. Bueno, estaba un poco nerviosa, si, pero. . .
""¿En verdad está pasando?, ¿él y yo juntos?.""
Pensaba la joven, aun sin poder creer lo que estaba viviendo.
En cuanto a Vegeta, bueno, su ceño fruncido para variar, no dejaba mucho terreno para indagar que estaba pasando por su mente. Igual, quien sabe desde hace cuanto permanecía célibe. El guerrero necesitaba una mujer, eso era seguro y Bulma estaba ahí. Ella era la única y la más indicada, por así decirlo.
Esa agresividad le gustaba al sayan quien no pretendía acostarse con una chica que temblase de miedo ante él. Al menos la peliazul había dejado de temerle hace mucho tiempo.
""Eso está bien, me divierte.""
Pensó el guerrero mientras una sonrisa de superioridad le cruzaba el rostro.
Bulma se sonrojó, maldita sea, no necesitaba verse a un espejo para saber que así era.
* ¿Qué pasa, mujer?. . . ¿nerviosa?. *
La voz del príncipe sonó burlona y sin embargo tan varonil, esto provocó que el rojo en las mejillas de la mujer se intensificara, no obstante, Bulma fue capaz de enfrentar a ese hombre.
* ¿Por qué habría de estarlo?. *
* Podría matarte !!. *
* Atrévete y a ver quién te ayuda con tu entrenamiento. *
Vegeta alzó una ceja, su sonrisa se había borrado.
Él no necesitaba ayuda, necesitaba oponentes, pero incluso los robots eran más dignos que las basuras que ella tenía por amigos, así que. . .
El joven se dejó de conversaciones estúpidas que no lo llevaban a ningún lado y reclamó entonces los labios de aquella mujer; tan suaves y dulces, que al príncipe le resultaban algo irreal por lo que intensificó el beso, volviéndolo más profundo, exigente, agresivo, de forma casi salvaje, su lengua penetró en la boca de Bulma, obligándola a acompañarlo con la suya.
Fue tanta la brusquedad de ese hombre que incluso mordió el labio inferior de la joven, haciéndola sangrar.
¿Quién iba a pensar que él lo hizo superficialmente?. Vegeta se estaba controlando y sinceramente le estaba costando mucho trabajo. Todo fuese por no matar a la mujer.
""Dios sabe que si no lo hago, tendré que olvidarme del placer que estoy buscando.""
Pensaba el muchacho, una de sus toscas manos palpando el pecho izquierdo de la humana, quien cerró los ojos y gimió agradada.
Ese hombre era fuego, podía adivinar todo el deseo que embargaba a ese hombre en sus negros ojos.
La peliazul dejó a sus manos saciarse de aquel hombre y se enredaron en los alborotados cabellos del sayan, luego, mirándolo fijamente, se dedicó a llenarle de caricias el rostro.
Ella lo consideró atractivo desde la primera vez que lo vio.
""Lo malo no le quita lo terriblemente apuesto.""
Pensaba la chica, sin comprender porque ahora le parecía mucho más guapo.
Luego, sus pequeñas manos siguieron un camino imaginario, recorriendo los marcados músculos del guerrero, deleitándose con esa figura insoportablemente varonil; su fuerte tórax, esa espalda tan amplia que le encantaba y un poco más abajo, apretando su bien formado trasero.
El sayajin emitió un ronco gemido mientras Bulma sonreía traviesa.
Los ojos del príncipe lucían opacos a causa de la lujuria, misma que no pudo controlar.
Vegeta sostuvo por la cintura a la mujer y sin previo aviso, se dedicó a besar los redondos pechos de la humana, quien se arqueó ante la placentera sorpresa, deleitándose con la magia que ese hombre hacía sobre sus sensibles senos, mordiendo, lamiendo, succionando con nula delicadeza.
* Ahh, Vegeta. * _Ese hombre era un bruto cuando se trataba de acariciar a una mujer y sin embargo. . ._ * ¡ Me encantas !. *
Susurró la peliazul, aunque el guerrero parecía no escucharla, pues seguía dedicado a esa tarea de llenarla y llenarse de placer.
Aferrándose a aquella pequeña cintura, el sayan se deleitó con la suavidad de esa criatura, él era un guerrero, así que en su vida no había tenido un contacto con una mujer tan frágil y delicada, le parecían tan insignificantes y sin embrago, ahora no tanto.
Era agradable, en verdad estimulante.
* Exquisita !. *
Dijo él, más para sí que para la mujer, una vez que mordió suavemente el sonrosado pezón izquierdo.
El muchacho alzó el rostro, encontrándose con los azulados ojos de su compañera para esta noche, quien respiraba agitada, temblando, deseosa de más.
* ¿Qué pasa, mujer?, acaso soy demasiado hombre para ti?. *
* Hazlo !. * _Vegeta borró su sonrisa, ligeramente sorprendido ante la petición de la humana, petición que no esperaba._ * ¡ Hazlo ya !. *
Ella alzó la voz; sus hermosos ojos brillando intensamente. Ansiaba a ese hombre, por dios, estaba desesperada por sentirlo dentro suyo.
Vegeta arrugó el ceño.
""¡ Que mujer tan altanera !.""
Pensaba el sayan, ligeramente incomodo de que una simple terrícola lo apresurara y tratase de controlarlo. Pero al menos para sí, él tenía que aceptar que le atraía esa muestra de valor y carácter, lo incitaba y le fascinaba.
Así, Bulma separó sus piernas y Vegeta se posó entre estas, tomando el lugar que la chica le ofrecía. Ella buscó la mirada del hombre, cómo tratando de adivinar que pasaba por su mente en ese momento, más no logró que el mirar del guerrero se posara en ella.
Vegeta se posó sobre la mujer y empujó suavemente las caderas, clavando su espina en la intima flor de la mujer. Bulma arqueó la espalda, recibiendo al hombre; disfrutando el simple hecho de sentir cómo se abría y se amoldaba para él.
La chica no pudo evitar pensar en Yamsha, pues agradecía que Vegeta no hubiese sido el primero, de ser así, el dolor habría sido más grande y eso que el guerrero no aplicaba en su cuerpo ni la milésima parte de su fuerza.
""La destrozaría.""
Meditaba el sayajin, mordiendo el cuello de la mujer bajo su cuerpo, meciendo las caderas en un ritmo pausado, pero fuerte y constante.
* Eres muy grande !!. *
* Por supuesto. *
Los ojos azules de la mujer brillaban ante una emoción en la que se negó a profundizar, y en cambio, se adueñó de los labios del príncipe, negándose a abandonar su boca, luego, dedicándose a llenar de besos el apuesto rostro de su amante.
Él era fuerte, salvaje, bruto, era un hombre insaciable y lo adoraba. Bulma no se sentía completamente consciente de esta entrega, era tanto el placer que ese hombre le hacía sentir, que ella no podía hacer más que empujar las caderas una y otra vez, al encuentro del duro pene del sayajin, refregando su sexo contra ese palpitante miembro viril.
* Mmm, Vegeta. . . *
Bulma cruzó las piernas alrededor de la espalda del pelinegr6o, aferrándose a él. Cerró los ojos con fuerza, soportando el frenesí que nacía de su intimidad y que sacudió su frágil cuerpo.
Su vagina, agradecida, se contraía estimulando la espina del muchacho, induciéndolo a vaciarse en su interior.
Vegeta sonrió satisfecho y agradado, pero había pasado mucho tiempo desde que tuvo a una mujer para complacerlo, así que tenía mucha energía aun. Esa mujer no se iba a librar de él en toda la noche.
* ¿Qué pasa?, ¿es todo lo que me puedes dar?. *
* La verdad. . . * _Le hablaba ella, entrecortada, respirando agitada._ * es que quiero más. *
Tras estas palabras, Bulma comenzó a frotar su cuerpo contra el del sayajin, pegándose completamente a él.
Vegeta podía sentir bajo su pecho los senos de la mujer, y eso lo encendía, lo volvía loco, por Kami.
Y el hombre volvió a empujar las caderas una y otra vez, enterrándose completamente en el delicado y pequeño espacio que esa humana le ofrecía, regalándole este momento.
El guerrero buscó los labios de la mujer, ansioso por degustar su dulce calidez, ella gimió entre el beso, más poco después rompió este. El cosquilleo que la llevo al clímax volvía otra vez. Era el éxtasis más intenso, sofocante y maravilloso que solo un hombre cómo el príncipe sayajin, Vegeta, podía hacerle alcanzar.
* Ahhh, Vegeta. *
Bulma gritó su placer en el nombre de aquel que la poseía con fuerza y desesperación. Las fuertes palpitaciones de su vagina estimulaban y agradaron al príncipe, quien tras lanzar un ronco gemido, liberó su esencia, llenando a la mujer.
Las agitadas respiraciones eran lo único que se escuchaba en la oscuridad, lo único que esos dos amantes compartían ahora.
El sayan seguía con su pene clavado en la vagina de la mujer. Y fue Bulma la que buscó los labios de aquel hombre, probándolos sin ningún problema.
* Comprenderás que esta no será la única vez que te toque, ¿no es así?. *
Ella sonrió sutilmente, ante aquella amenaza, incluso sus ojos brillaban desafiando la oscuridad, ilusionada.
* ¿Lo prometes?.*
Sin dar una respuesta, Vegeta abandonó el cuerpo de su compañera, más no la habitación, ni siquiera la cama. Se quedó allí con ella, descansando de su locura.
Bulma lo miró por largo rato. El era un asesino, sádico, desalmado que solo pensaba en pelear y muy probablemente en destruir la tierra o en el mejor de los casos, conquistarla.
Más no le importó, ella quería estar con él.
""No puedes dejar ir a un hombre que te hace el amor de esa manera.""
Pensaba la joven, sonriendo, cerrando los ojos y durmiéndose poco después.
En cambio, Vegeta se preguntaba aun: ¿cómo pudo involucrarse con esa mujer gritona, mandona y vulgar?.
""Es verdad que es la mujer más hermosa que he visto, no solo de la maldita tierra, sino del universo entero.""
Pensaba el sayajin, recordando esa fragilidad que lo volvía loco.
* Tal vez quedarse aquí no sea tan malo.*
Susurró él para sí.
Vegeta había decidido largarse de este maldito planeta cuando venciera a los androides y por supuesto a Kakaroto, pero después de esta noche ya no estaba tan seguro.
El guerrero cerró los ojos, no tenía caso apresurarse a tomar una decisión, después de todo. . .
* Tengo tres años para pensar en ello. . . y para tenerla.*
Finalizado.
*~*~*~*~*~*~*~*~*~*
Siempre tuve tantas ganas de escribir mi versión sobre este romance tan desquiciado y querido a la vez.
Creo que está bien, ¿no?, a mi me gustó mucho y es quería describir a Vegeta lo más fielmente posible a su personalidad y no darle sentimientos, los tiene, pero no en esa etapa, al menos no lo demuestra.
~*~
Este fanfiction fue escrito por MAEDA Ai. Y es material de "Fallen Angel".
Totalizado el 09 de Septiembre de 2007.
La dama del Hentai: Maeda Ai.
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Chantaje

Anime: Bleach
Rating: M
Pareja: Aizen & Rukia
Sinopsis: One-shot. Lo que Sosuke Aizen desea lo obtiene; y la jovencita frente a él, semidesnuda sobre la cama, no es la excepción. Aunque para ello tuviese que forzarla a compartir su cama... a cambio de salvar a su padre de la ruina económica.
Advertencia: Lemon (NSFW)
*~*~*~*~*~*~*~*~*~*
Por: Maeda Ai
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Lo que Sosuke Aizen desea, Sosuke Aizen lo obtiene.
Y la jovencita frente a él, semidesnuda sobre la cama, no es la excepción.
Desde que la vio por primera vez, sin saberlo o quererlo, ella atrajo su atención. Kuchiki Rukia es una jovencita bellísima, pequeña y frágil, orgullosa de su apellido, pero suave y delicada. Y tenía esos hermosos ojos que atrapaban a cualquier hombre, incluso a él, un magnate temido en el Japón por su poderío financiero y sobre todo por las oscuras inversiones y conexiones.
Y gracias a sus tretas, ahora tenía a la chica a su merced.
* ¡ Eres hermosa, divina en verdad !. *
Le dijo él mientras se le acercaba con una sonrisa de superioridad.
* No !!. *
Casi gritó Kuchiki, entre asustada y furiosa, provocando que la sonrisa del castaño se hiciera más amplia. La vio temblar ligeramente ante la inevitable situación; Aizen no sabía si eso le gustaba. Es decir, por una parte le agradaba la sensación de poder, especialmente el que ejercía sobre ella, su nueva muñeca, pero por otro lado, al ver la delicadeza e inocencia de la joven, solo podía pensar en complacerla y ofrecerle el mundo entero, cubrirla con su cuerpo y hacerla gritar su nombre mientras lloraba de puro placer.
Ese hombre nunca se sintió así y no le gustaba pues se sentía confundido y débil. Pero la deseaba. . . demasiado.
* Creo que tenemos un problema, preciosa, porque tu padre irá a la quiebra y. . . *
* ¡ Basta !. *
Le rogó ella con voz entrecortada. No quería recordar la razón del porque estaba en esta situación, aunque el recordarlo era lo único que la mantenía firme.
Odiaba a ese hombre, por su culpa, su familia estaba a punto de perderlo todo. Pero Aizen le había ofrecido salvar a su padre de la humillación de la ruina económica.
““Si tan solo aceptas compartir mi cama una noche…””
Le había susurrado al odio, haciéndola estremecer de asco y pánico.
Fue hace un mes. Ella se negó, claro, pero ver la desesperación en el rostro de Byakuya la hizo resignarse y finalmente aceptar.
Rukia no podía olvidar la sorpresa y satisfacción del empresario una vez que lo buscó en su oficina, y más aún al decirle, sin ser capaz de mirarlo a los ojos, que aceptaba su propuesta. Para su mala suerte, Aizen elevó el costo de “su ayuda”. Ahora no le pedía una noche, sino un fin de semana completo. Y esta era precisamente la primera velada.
El hombre se deleitó con la exquisita figura de la mujercita que yacía sobre la cama, indefensa, frágil y con tan solo el sencillo conjunto de ropa interior negra cubriendo su pequeño cuerpo.
* Encaje !. *
Susurró el castaño, preguntándose si la chica lo había elegido pensando en él. Las sonrojadas mejillas le dieron la respuesta.
Con total parsimonia Aizen deslizó sus toscas manos por las suaves curvas de la pelinegra, haciéndola estremecer de terror y asco. O eso fue lo que reflejaron sus hermosos ojos que ahora se tornaban azules.
Los ojos del mayor recorrieron fugazmente el cuerpo de su acompañante, primero las piernas, tersas y perfectas, su sexo, cubierto por las bragas.
““¡ Me va a costar entra en ella !.””
Pensaba, excitado ante la idea de lo deliciosamente apretado que estaría.
Su mirada se desplazó más arriba por el vientre plano y finalmente se clavó en los pequeños senos que eran apresados por el brasiere.
Sosuke no se resistió más. Posándose sobre la jovencita, se inclinó hasta atrapar el seno izquierdo en su boca, mordiendo ligeramente por encima del encaje.
Rukia reprimió un gemido; una corriente eléctrica la había atravesado al sentirlo, pero no estaba segura de nada. Sentía cierto fastidio ante las caricias de su compañero, cuyas manos iban y venían por su cuerpo, conociéndolo, memorizándolo. Y estaba también su hábil boca que atendía sus pechos por encima del sostén.
Kuchiki no pudo evitar sonrojarse y sentir que su cuerpo ardía en calor que ella no deseaba. Pero también se sentía débil, como si ya no pudiese luchar más contra ese hombre. Y así fue. . . Aizen la atrapó entre sus brazos sin ella poner la menor resistencia. Rukia tan solo yacía allí en la cama, recibiendo gustosa, aunque ella lo negase, las caricias del hombre a su lado.
* Eres exquisita, pequeña mía !!. *
Susurró Sosuke, poco antes de posar sus labios sobre los de la pelinegra en un beso lleno de pasión y lujuria. Ella no supo cómo es que empezó a corresponderle, pero es que debía admitir que ese hombre sabía besar y muy bien. Le encantó sentir la lengua masculina penetrando en su boca, explorando e invitándola a jugar con él.
Las pocas fuerzas y resistencia de la ojivioleta se vinieron abajo al sentir los dedos traviesos de Aizen hundirse en su vulva, hurgando en su intimidad, regalando un intenso placer al entrar y salir de ella con suavidad.
* ¡ Estas mojada !… mucho !!. *
Le susurró entre besos, sin dejar de masturbarla de aquella manera. Y Rukia solo podía gemir ante todas las deliciosas sensaciones que este hombre sembraba en ella.
Los labios del castaño descendieron hasta el sexo de la joven, retirándole las bragas con los dientes e inmediatamente después, enterrando la cara entre las piernas femeninas y enterrando también su lengua en la vulva, degustando el néctar que, por la indeseada excitación, el cuerpo de Rukia liberaba.
* Aahhh !, n-no !, nnooo !!. *
Rukia gritó en medio del placer, aun resistiéndose a este. Pero Aizen no atendía sus suplicas, sabía que ella rogaba, pero que su cuerpo quería y necesitaba más del gozo que él le ofrecía. Así que, la lengua del castaño seguía entrando y saliendo de la intimidad de la Kuchiki, mimando o succionando de vez en vez el hinchado clítoris hasta que la chica fue vencida por un fuerte orgasmo producido por las expertas lengua y boca de su acompañante.
Cuando las sensaciones se calmaron, Rukia respiraba agitada, su mirada perdida en el techo mientras Sosuke abandonaba su sexo y la miraba fijamente. Se relamió los labios, degustando la miel que la pelinegra le dio a beber tras su orgasmo.
Pequeñas lágrimas se amontonaban en los lindos ojos de la joven, eran a causa de la humillación y el coraje.
Con sensualidad y deseo, Aizen le lamió una mejilla, probando la sal de las lágrimas, luego se acomodó entre las piernas de la chica, frotando su duro pene contra la mojada y sensible vulva de la jovencita.
Al sentirlo, Rukia se agitó bajo el musculoso cuerpo de su verdugo. No quería llegar tan lejos, no. Pero la fricción entre el exterior de su sexo y la verga de aquel hombre, estaba nublando por completo su mente.
Sosuke la colocó en cuatro sobre la cama para él acomodarse de tras de ella, restregando su pene contra aquel perfecto traserito.
* No, onegai !... * _Suplicó ella._ * ¡ soy virgen !. *
* Lo sé. * _Le susurró él al oído, mordiéndole suavemente la oreja._ * ¡ Por eso quiero tenerte !. *
Tras estas palabras, Aizen empujó con suavidad, clavando en ella tan solo la punta de su pene.
* NOOO !!. *
Kuchiki gimió desesperada. No quería que esto pasara y sin embargo, la sensación de aquel pedazo de carne enterrándose en ella la hacía vibrar. Más el ligero placer duró poco, pues de pronto el castaño empujó fuerte, clavándose totalmente en la vagina de la pelinegra, quien gritó ante el dolor de su virginidad que se iba y la dureza del intruso masculino que la lastimaba.
* I-ittai !… sácalo, ¡ duele mucho !. *
Se quejó con voz quebrada. Sosuke permaneció inmóvil por unos segundos, aguardando a que la chica se acostumbrase a tenerlo dentro suyo. Pero no podía quedarse tan solo mirando su frágil espalda, así que desplegó besos por todas las partes de ese divino cuerpo que estaban a su alcance. Se concentró en la blanca piel del cuello, marcándola como suya.
Cuando los sollozos de Rukia se tornaron en débiles gemidos de placer, Aizen supo que había llegado el momento de gozar en serio, así que comenzó a mover las caderas con suavidad, saliendo casi totalmente tan solo para hundir nuevamente su verga en la cálida intimidad femenina.
Tres, cuatro, cinco estocadas fueron dadas con lentitud antes de que el castaño se desesperara y fuera poseído por la lujuria y el deseo.
Las penetraciones se volvieron más fuertes y constantes, casi brutales, pero igual los gemidos y jadeos de Kuchiki ya no eran tímidos, ahora su voz llena de gozo se escuchaba por toda la habitación del lujoso hotel. Aquella sensual voz era como combustible para que el hombre no cesara en sus embates. Y Rukia había comenzado a pedir más. . . y más duro.
* Así, así… más fuerte !… m-másss !!. *
* Sí, preciosa, es todo tuyo !. . . ¡ toma, pequeña, toma !. *
Decía Aizen, con una sonrisa de lujuria y satisfacción mientras sus grandes manos sujetaban las caderas de su amante y de vez en cuando oprimían con fuerza los redondos y tersos glúteos.
A esas alturas, la misma Rukia se movía casi sincronizada con aquel hombre, lanzando su traserito al encuentro del tremendo y delicioso pedazo de carne viva que la estaba llenando de placer.
* Sí, dame más !… ¡ lo quiero todo !. *
Aizen se pegó totalmente al cuerpo de la joven; su pecho sobre la espalda de la ojivioleta, sus manos se deshicieron del sostén y ahora estrujaban los redondos pechos al tiempo en que sus embates seguían intensos y profundos.
Tanto era el placer de Kuchiki, que algunas lágrimas escapaban de sus lindos ojos. Rukia había sido completamente dominada por la lujuria y había sucumbido ante las debilidades de su propio cuerpo.
Llegó al máximo de su entrega cuando las desesperadas penetraciones del castaño le produjeron un cosquilleo que se expandió a su vientre y luego a todo su cuerpo. La jovencita estaba experimentando el orgasmo más intenso de aquel encuentro y no pudo más que arquearse y gritar su placer y el nombre de su amante mientras este no paraba de clavarse en ella en un delirante éxtasis que estaba consumiéndolo a él también, pues las contracciones del sexo de la pelinegra lo estaban volviendo loco.
Era una sensación tan intensa, como si aquella vagina quisiera succionar el pene entero, y eso era tan delicioso que el castaño no pudo más que rendirse a tan fuerte y placentera caricia.
Así, con un par de gruñidos y su último esfuerzo, Aizen se vació en una abundante venida que llenó la vagina de Kuchiki, quien suspiró agradada de sentir el semen dentro suyo, y poco después, escurriendo entre sus piernas al él abandonar la cálida y suave intimidad. Después, ambos se quedaron sin fuerza y colapsaron, ella sobre la cama, Aizen sobre Rukia.
No dijeron nada y lo único que compartieron era el silencio y sus agitadas respiraciones.
Aizen se recostó de espaldas sobre la cama, acomodando a la pelinegra sobre su cuerpo. La miraba triunfante y satisfecho, ella seria, un tanto molesta, pero sonrojada. No hubo palabras, fue el brillo en sus miradas lo que confirmó lo que ambos deseaban.
Rukia se acercó a él hasta que sus bocas se unieron.
Kuchiki se acomodó a horcadas sobre el musculoso cuerpo de aquel hombre sin siquiera romper el beso, deleitándose ahora ella con él. Todo mientras el castaño guiaba su verga a la vulva de la chica, que escurría sus fluidos mezclados con los de él.
Y Aizen, duro otra vez, la penetró completamente de una sola estocada, haciéndola romper el beso y gemir al instante. Comenzando ambos a moverse y sincronizar sus cuerpos en otra entrega desenfrenada, llena de lujuria y deseo.
Lo mejor de todo es que el fin de semana apenas comenzaba.
Totalizado.
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Me encanta esta pareja (aunque no exista ¬¬’).
Me habría gustado que hubiese algo de ellos en el anime, al menos por parte de Aizen, no sé, una insinuación, o que profundizaran más en porque él eligió a Rukia para ir a Karakura y encontrarse con Ichigo, pero bueno, el shounen no es perfecto T-T.
Me gustó como quedó este fic, aunque siento que le di muchas vueltas al asunto, pero creo que está un poquito fuerte y es lo que importa ^0^ .
Quería que el título de este fic fuese en inglés, pero siento que Blackmail no suena muy interesante. . . ¿no? ¬¬’ .
~*~
Este fanfiction fue escrito por MAEDA Ai. Y es material de Fallen Angel.
Totalizado el 30 de Mayo de 2011.
La dama del Hentai: Maeda Ai.
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Porque me pertenece. --Capítulo 1--

Anime: Shaman King
Rating: M
Pareja: Hao & Anna
Sinopsis: Ella simplemente ha nacido para él, para Hao. Está destinada a él, porque le pertenece, siempre fue así... porque él la ama.
Advertencia: Lemon (NSFW)
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Por: Maeda Ai
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.:: Capítulo 1: “Boda frustrada” ::.
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.
* ¿Dónde demonios estoy?. *
Aquellas desconcertadas palabras salieron de su boca.
Recién había despertado y lo había hecho en lugar totalmente distinto al último que vio. Examinó todo a su alrededor, se encontraba en una habitación algo grande, alfombrada de color vino.
Se llevó las manos a la cabeza; sentía un molesto dolor. Entonces se miró a si misma, aun conservaba aquel vestido blanco...
* Es cierto. * _Recordó._ * Mi vestido de novia. *
Se sentó, abrazando su vestido y sus rodillas.
Intentaba recordar los últimos acontecimientos antes de quedar inconsciente.
~*~
~*~
~*~
Permanecía sentada en el interior de una lujosa limusina, que se encontraba estacionada frente a una iglesia. La rubia sólo esperaba el momento indicado para salir.
Buscó entre los invitados, descubriendo a un nervioso Yoh mirar en todas direcciones una y otra vez, y cada cinco segundos directo a la limusina. Ella sonrió, debía haber bajado al menos quince minutos antes pero quería hacerle sufrir un rato. Sólo unos minutos pasaron cuando finalmente salió de su “escondite”, mostrando su imponente presencia. Se sabia hermosa, aunque ahora más que de costumbre.
No era vanidad, simplemente puso atención a la forma en que Yoh la miraba, nada fuera de lo normal excepto por el hecho de que él no podía cerrar la boca.
Luego observó a los demás, y ver la misma expresión de su prometido en los rostros de algunos de sus amigos, la hizo sonreír de forma traviesa.
* Cierra esa boca, Horo Horo. *
Le dijo al shaman de hielo.
No podía creer que “él” la estuviese mirando de esa manera. Ante las palabras de la itako, el joven se rascó un poco la cabeza; es que él nunca creyó que ella fuera tan linda. Y bueno, quiso decírselo antes de que se casara con su amigo.
* T-te ves muy linda !!... Anna. *
Ella pareció sorprenderse; no se esperaba un halago por parte de un chico tan... ¿odioso?.
En fin, él tampoco se esperaba que la chica le sonriera levemente como respuesta a dicho halago; una sonrisa que tan sólo realzó la belleza de la itako.
* Arigatou. *
Apenas y logró escuchar el susurro de la sacerdotisa, ella se alejó para “encontrarse” al fin con su futuro esposo.
* Oye, Len. *
* ¿Qué quieres?. *
* Crees que haya alguna otra chica como ella entre los shamanes??. *
El joven chino suspiró. ¿Cómo se le ocurría a su amigo percatarse de cuán maravillosa y bella era la rubia, hasta estas alturas?.
Tao se giró para ver a una pelirrosa que los miraba desde hace rato. Tamao era lo más cercano a lo que su amigo pedía, sólo faltaba que el ainu se diera cuenta.
* Tal vez. *
Por otro lado, los novios estaban a un par de metros de distancia. Él no podía dejar de mirarla, ya quería que fuese su esposa. Conforme ella se acercaba, el rojo en el rostro del shaman aumentaba.
Al fin frente a frente, a escaso medio metro de distancia el uno del otro. Pudo admirar esa bella y pequeña sonrisa que la itako le dedicaba a él, a Yoh Asakura.
Él la amaba tanto, y en ese momento sólo deseaba tomar su fina y pequeña mano para entrar juntos al recinto. Así que le ofreció la mano, pero cuando ella iba a estrecharla, algo sucedió....
Fueron separados por insistentes flamas de fuego que repentinamente se les interpusieron. La fría mirada de la joven se volvió incrédula ante lo que sus ojos veían.
* Yoh, ¿qué está pasando?. *
* No lo sé. *
El joven notó la incertidumbre en las palabras de su prometida; quería tranquilizarla, pero él estaba tan confundido como ella.
* Yo les diré lo que pasa. *
La voz era inconfundible, y el fuego en el lugar era una clara pista.
¿Cómo no se dio cuenta antes?.
* ¡ Hao !. *
El nombre de su hermano escapó de sus labios. No quería ni pensar en las razones por las que él se había presentado en su boda.
* Vine por lo que es mío. *
Al escuchar las palabras del amo del fuego, los amigos del novio se apresuraron a protegerlo.
Debía venir por su alma, cual demonio en busca de condenados. Yoh estaba resguardado por sus amigos; no era lo que deseaba para su boda, pero sin duda pelearía.
Esperaban ser atacados por el joven de largos cabellos cuando este se lanzó dispuesto a todo... pero no precisamente contra los shamanes. Hao fue directamente hacia la sacerdotisa, a la cual sorprendió al descender detrás de ella.
Anna quiso girarse y enfrentarlo, pero después de eso no supo más....
El shaman la había golpeado ligeramente en la nuca, dejándola inconsciente. La sostuvo entre sus brazos; tan cerca de ella, bien podía admirar su belleza de forma atenta.
* No te atrevas a hacerle daño, Hao. *
* ¿Hacerle daño?... sólo vine por ella... *
Las amenazas de los demás poco le importaban; la miraba sin hacer verdadero caso a las palabras de los presentes.
* ... Porque me pertenece. *
El shaman observó a su hermano menor mientras sostenía de la cintura, sólo con una mano, a la joven, lo hacia de forma posesiva y desvergonzada. Una pequeña llama apareció en su mano izquierda, y de pronto todo el lugar ardía en fuego.
Entre la confusión, pudo escabullirse con Anna entre sus brazos; alejándose de forma inmediata gracias al espíritu de fuego.
¿Cómo pudo dejar que eso pasara?. Se habían llevado a su novia frente a sus propios ojos, y de la forma más sencilla.
Ni gritar su nombre de forma frustrada, ni golpear enfurecido al concreto, podría devolvérsela ahora.
~*~
~*~
~*~
La joven suspiró aun sentada sobre la enorme cama.
¿Cómo podía estarle pasando esto?. Ser la victima no le era nada agradable.
* Espero te sientas cómoda en tu nueva habitación. *
La expresión de la itako se tornó sorprendida. Ni siquiera sintió que él entrara a la alcoba.
* ¿Qué es lo que quieres?. *
Anna retrocedió un poco al ver al shaman.
¿Qué pretendía?, cuáles eran sus intenciones?. Quizás ella era lo que necesitaba para lastimar a Yoh de alguna manera.
* ¡ A ti !... Anna. *
Las palabras del joven de castaños cabellos le demostraron cuán erradas eran sus suposiciones.
Su maliciosa sonrisa la hizo temblar. Y con esa penetrante mirada encima de ella, ya comenzaba a imaginarse las lujuriosas intenciones de Hao.
Sin finalizar.
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Bueno, como pudieron notar, no resistí escribir un par de situaciones entre Horo Horo y Anna. Y aunque al principio doy dos posibles parejas para este fic, es la última, HxA, en quienes se enfoca la historia.
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Este fanfiction fue escrito por MAEDA Ai. Y es material de “Fallen Angel”
Totalizado el 12 de febrero de 2004.
La dama del Hentai: Maeda Ai.
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|| Capítulo 2 ||
Te odio... te amo

Anime: Candy, Candy
Rating: M
Pareja: Neal & Candy
Sinopsis: One-shot. Ella lo odiaba con todo su ser, mientras que él la amaba profundamente, quizá por eso... le hizo el amor a la fuerza.
Advertencia: Lemon (NSFW)
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Por: Maeda Ai.
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Ahora ella está aquí, con él, y no puede evitar lo que sucederá en seguida.
La citó aquí diciéndole que era él; ja !, y le creyó. Es increíble que acudiera de inmediato pensando que era el chico de cabello castaño y que podría reunirse con el.
Cuando llegó a la mansión y en lugar de encontrar a quien desesperadamente deseaba ver, encontró a este joven a quien no deseaba ver nunca más; su rostro adoptó una expresión de sorpresa, decepción, creo que hasta de terror.
¿ Qué hará ella ?: Darle una paliza como lo ha hecho desde la primera vez que se encontraron, desde que se conocieron?. No, eso ya no volverá a suceder; ¡maldición!, él ya es un hombre y no permitiría que una mujer, mucho menos ella, lo vuelva a humillar de tal modo.
Se acerca a la mujer, a cada paso que da al frente ella da uno hacía atrás, ¿quiere huir?, esta vez ya no se escapara de él, ya no más, no... él piensa que esta noche logrará que la chica lo ame.
* Ma, maldición !!, ¿cómo te atreviste a engañarme?. *
El joven se acerca a la rubia y elimina la distancia que hay entre ellos. Candy trata de darle una buena golpiza a su “atacante” pero este toma sus brazos, inmovilizándola casi completamente.
* Ya no más. Las cosas ya no son como cuando éramos niños, ahora yo puedo dominarte. *
Mencionó el joven de tez morena ante la pura realidad. No perdió tiempo y le robo un beso a la pobre chica, quien giraba la cabeza a los costados para tratar de evitar lo inevitable. Solo podía llorar un mar de lagrimas recordando a Terry.
Maldijo el momento en que este chico se había enamorado de ella; pero... ¿En verdad era amor lo que sentía?. O, ¿Solo era otra forma que había encontrado para hacerla sufrir?.
La había acorralado contra una de las paredes de aquella mansión, dejando caer todo el peso de su cuerpo sobre el de su “victima”, la cual se encontraba totalmente atrapada en aquella situación.
Ella, intentaba moverse, quería alejarse de aquel lugar, pero el peso de aquel hombre no la dejaba si quiera respirar libremente.
Lo maldijo e insultó en varias ocasiones pero era inútil, los insultos no le servían de nada, el parecía ignorar por completo sus palabras y se dedicaba solo a besar su rostro y cuello mientras con su rodilla separaba las piernas de la mujer. Esa era una de las posiciones más indecentes en las que Candy hubiera estado, y más, porque era el quien la tenia así.
El hombre no esperó más y de inmediato dirigió sus manos hasta los medianos pechos de la chica, sintiéndolos por debajo de la tela del vestido que ella llevaba en aquellos momentos.
La chica abrió los ojos de par en par; necesitaba encontrar una forma para alejarse de el y escapar, pero, ¿cuál?, demonios !!. Por más que pensaba no podía encontrar forma alguna de escaparse, se encontraba ante un hombre que obviamente y para su desgracia era más fuerte que ella; en una mansión a las orillas de la ciudad y para colmo a la orilla de un risco... totalmente sola, con él.
Nuevamente lloró al saberse vencida por el hombre que más detestaba.
¿Cómo?, cómo demonios es que no puede zafarse de la prisión de sus brazos?, si siempre había sido mucho más fuerte que el a pesar de su condición de mujer; es que el era un chico consentido, débil y miedoso, ¿cómo podía doblegarla así?.
Es cierto, el era débil, pero ambos han crecido y para desgracia de la chica, ahora él tiene mayor fuerza física y hasta algo de determinación.
Mientras ella se preguntaba el porque de la fuerza de su atacante, este ya había desatado y desabotonado todo lo que unía al vestido de la mujer; de un tirón, la despojó de sus prendas a excepción de la ropa interior, la cual, después de un rato fue desgarrada por el joven, quedando ella totalmente desnuda.
Lloró, lloró inconsolable mientras trataba de cubrirse de alguna forma con sus brazos y sin conseguirlo.
* ¿Por qué? *
Preguntó ella sin mirar a aquel que la humillaba, después de todo lo que le había hecho esa era la única pregunta de la mujer, como si insultarlo ya no tuviese sentido alguno.
* Porque te amo. *
Respondió el chico con un tono malicioso y con los ojos llenos de lujuria, haciendo parecer mentiras aquellas palabras. Luego, sin darle oportunidad a la rubia para reaccionar, la sujetó bruscamente y sosteniéndola entre su cuerpo y la pared, bajó la cremallera de su pantalón, dejando ver un arma sexual que clamaba por ingresar en el virgen cuerpo de la victima.
Bajó las manos hasta las piernas de Candy para separarlas y acomodar a la chica sobre aquel pene que de pronto parecía imponente; ensartándolo en la cavidad femenina de una sola estocada hasta la mitad del trayecto.
Ella dejó escapar un grito ensordecedor en el que quería dejar salir todo el dolor que sintió cuando el joven la penetró sin esperar más reproches por parte de ella.
Él llevó las manos hasta los medianos senos de la mujer, dejando que sus piernas soportaran el peso de la misma. Sintiendo la redondez y suavidad de aquellos atributos que tanto había anhelo y que ahora poseía aunque fuere por la fuerza.
Apenas habían pasado al rededor de diez minutos desde que el la comenzara a “atacar” y Candy ya se sentía cansada, lo suficiente como para perder la conciencia en ese mismo momento y estar al borde del desmayo en más de una ocasión; permaneciendo consciente solo por las estocadas que el joven moreno daba a su cuerpo y que la hacían abrir los ojos una y otra vez por el dolor, fuerza y sorpresa que sentía al tener semejante miembro dentro de ella. Siguiendo despierta sin desearlo, queriendo que aquellos momentos fuesen una pesadilla, y que si despertaba lo hiciera en casa a salvo de él.
* Ya no más, por favor. *
Rogaba en un susurro mientras giraba la vista de tras suyo para verlo, observando, que el chico no tenía intención alguna de soltarla y que al contrario sus manos lujuriosas recorrían su figura con insistencia aferrándose de vez en cuando a los senos que estrujaba con fuerza.
El chico no tuvo consideración y empujó con fuerza, rompiendo el himen de la joven y robándose su virginidad. La rubia pegó un grito que resonó en toda la mansión aunque solo fue escuchado por ellos dos.
Más lágrimas viajaron por el rostro femenino; adolorida, cansada, humillada; recargada con ambos brazos sobre la pared de la gran estancia. Sus piernas temblaban, y no caía solo por el hecho de que el joven la mantenía ligeramente sobre el piso mientras la penetraba cada vez más rápido y fuerte.
Candy emitió un suave quejido al sentir como su dolor se iba disipando y una extraña sensación nacía en la boca de su estomago para intentar expandirse a todo el cuerpo.
* Te está gustando, ¿no es así?. *
La afirmación del chico no estaba del todo errada. Su victima ya tenía varios minutos sin quejarse o insultarlo, permaneciendo pasiva, quieta, tan solo sintiendo la oleada de extrañas, pero placenteras, sensaciones que aquel hombre le provocaba a su ya fatigado cuerpo.
Entusiasmado por los gemidos de la mujer, el joven de tez morena salió del interior de ella, haciéndola girar para estar frente a frente, y de una estocada, volviendo a penetrarla; admirando ahora su figura excitada y bañada en sudor. La vio hermosa, más de lo que siempre la consideró.
Guio sus manos hasta el rizado cabello de la chica para desatar los listones que lo recogían, el cual segundos después cayó sobre los hombros y pechos de la mujer haciéndola ver aun más linda.
* ¿Sabías que eres muy bella?. *
Preguntó el joven poco antes de elevarla varios centímetros sobre el piso y seguir sosteniéndola él mismo, para luego dirigir sus ansiosos labios hasta los pechos de la mujer y hacerla gemir sin reserva, deleitando a su atacante e incitándolo a continuar.
Besó, lamió y saboreó los senos que frente a el estaban, recibiendo un “abrazo” por parte de la joven para que no se detuviese y continuara con su labor.
Pero de pronto, se detuvo; a casi el final del acto sexual se detuvo para contemplar a Candy... ella.. hermosa, angelical y fuerte ahora se encontraba cansada, sonrojada y excitada a tal grado de permitirle al hombre que más detestaba, poseerla de aquella manera.
Para la hija adoptiva de los Andry, esta humillación era la más grande de toda su vida, pero como buena contraparte, también era un gran deleite para su cuerpo.
Ah !, lo que ella hubiese dado porque el hombre que estaba con ella, haciéndola “feliz”, hubiese sido Terry... aunque eso jamás pudo, ni podrá ser.
La joven meditó unos instantes más sobre lo que iba a decir, llevándose el dedo pulgar a la boca para morderlo y soportar la tentación, aunque a fin de cuentas...
* Oh !, por favor, Neil. Termina ya con esto. *
El chico escuchó aquellas palabras de ansiedad, llenas de deseo por continuar, y lo aceptaba, también por terminar aquella humillación para ella. Fue entonces que, sin esperar más, el heredero de los Ligan tomo la figura de Candy por la espalda, se giro y la recostó sobre la alfombra del lugar sin salir de su cuerpo en ningún momento.
Con el piso para recibirlos, Neil reinició las penetraciones al cuerpo de la rubia, con más fuerza y rapidez que la anterior a cada una; admirando como los senos de la joven “saltaban” al compás de cada estocada, como subían y bajaban con el mismo entusiasmo que él ponía al ingresar en ella.
Candice White Andry entrecerró los ojos por la fuerza del placer que la recorría y noto como se suavizaba la mirada de su acompañante; sintió como los labios de Neil se unían a los de ella en una caricia que le pareció sinceramente tierna y llena de cariño, aunque era un cariño que el joven solo sabía expresar aplicando la fuerza; en ese momento no le importó y correspondió a aquel contacto con la misma suavidad, con la misma intensidad... con pasión.
* Te quiero. *
Aquellas palabras que el joven Ligan hubiese dicho en ocasiones anteriores y que ahora decía entrecortadamente mientras saboreaba la boca de la mujer y el interior de esta, parecían más fuertes y reales que nunca. A la rubia la devoraba la conciencia... se dejó poseer por alguien que odiaba y es que ahora que Terry se casaría con Susana, ya no le quedaba nada, nada.
Sin embargo sus pensamientos de culpa se disolvieron al verse interrumpidos por los gemidos del joven Ligan y sus, ahora, más fuertes y profundas penetraciones.
Apretando los dientes para resistir, mirando a una Candy doblegada, excitada, entregada y que por ahora había sido todo para él... la escucho gemir profundamente y tratar de respirar para aguantar; un orgasmo la invadía y llenaba de placer desconocido; retorciéndose bajo el cuerpo de su poseedor excitándolo más con sus “quejidos” y suspiros, movimientos y palabras para que continuase.
Neil, no pudiendo retenerse más, comenzó a bombear al interior de Candy mientras gemía largamente.
Dejando un poco de semen en su vagina y retirando su miembro solo para bañarla con aquel liquido semisalado y caliente.
Terminando con aquella noche, recostándose sobre ella con la cabeza descansando sobre los senos de la mujer y las manos de ésta sobre su cabello.
Pasivos, tranquilos... descansando y reponiéndose de todo esfuerzo, pareciendo mucho más de lo que eran.
¡ No eran nada !... Candy seguramente lo odiaría aun más por lo que le había, NO, por lo que habían hecho esta noche; y Neil... Ahh, Neil la amaría aun más desde hoy. Con tan solo recordarla en el momento en que recibió el orgasmo, y más aun, en estos instantes en que no están discutiendo, solo “abrazados”, uno pensando en salir de ahí y olvidar, mientras que el otro desea que todo aquello se repita al menos una vez más.
* Candy... yo... *
El silencio fue interrumpido por la gruesa voz del chico, siendo este a su vez interrumpido por las palabras dela rubia.
* Fue por venganza, eso lo sé. *
* ¡ NO !. * _Se apresuró a corregir._ * Nunca, jamás por esa razón. *
Candy lo escuchaba atenta y distante a la vez; ¿Qué podría decirle para justificar aquello?, qué?. Seguramente el mismo argumento de siempre.
* Pensé que había comenzado a sentir esto desde aquella vez en que me ayudaste con esos ladrones. *
Dijo irónico y sonriente recordando aquel cómico hecho. Él, un hombre, salvado por una mujer, que gracioso.
* Pero. * _Continuó._ * Recuerdo que siempre busqué estar cerca de ti; por eso fui al colegio en Londres; por eso me mudé a Chicago, y por eso... te cité aquí hoy. *
* No, tu solo has querido hacer mi vida imposible, molestándome en todo momento, tu... *
* ¡ Yo te molestaba porque siempre me gustaste !, y no encontré ninguna otra forma de expresarme... lo siento. *
Candy lo miró con odio. Su justificación le parecía absurda, estúpida, un simple pretexto para humillarla aun más. Pero en el fondo de su corazón, muy, muy en el fondo, quería creerle, porque nunca entendió la razón exacta de porque la hizo sufrir tanto.
* Debo irme. *
Susurró con aire de tristeza; mientras se vestía, dejó caer unas cuantas lágrimas; en ese momento lo que más deseaba era llegar a casa y ducharse... lo necesitaba.
Neil solo la miró “arreglarse” y poco después salir de la mansión; quiso decir algo... que se quedara con él, que él estaría con ella a pesar de que no lo amase... que se casaría con ella para reparar el daño, pero... bien sabía que la mujer se negaría rotundamente.
Al menos, al menos tenía el consuelo de haber sido uno de los hombres en la vida de Candy.
Así como Anthony fue su primer amor; como Terry el primero que la besó y así como también Albert fue, ha sido y será su protector; él, él había logrado, esta noche, ser el primero en tener su cuerpo, en amarla a ella de esa forma.
Totalizado.
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Sí, sí... ya sé que muchos; TODOS, me odiarán por este fic.
Y es que la pareja de Candy-Terry parece ser irrompible, pero... un día me acordé del capitulo 112, en que Neil le juega un truco a la rubia, haciéndole creer que Terry la había citado, y se me ocurrió esto.
Además, yo misma lo acepto, al final Neil Ligan sí se enamora perdidamente de Candy... ya por lo menos se hubiese quedado con él. Nunca estuve conforme con que se quedara sola.
El título se refiere al odio de Candy hacia Neal, y del amor de este por ella.
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Este fanfiction fue escrito por MAEDA Ai. Y es material de Paradise.
Totalizado el 16 de Abril de 2002.
La dama del Hentai: Maeda Ai.
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